La Puerta Roja

Me encanta este sillón, y me encanta este lugar. El cuarto donde todo está
perfecto. ¿Cómo describirlo? Lleva tantos detalles: las paredes, por ejemplo, una está cubierta de
madera, madera ni muy oscura ni muy clara, nogal podría ser, luego, las ventanas, hay dos grandes,
una de cada lado de la chimenea, con divisiones de madera formando ocho rectángulos. Hay cortinas
pesadas que cuelgan hasta el piso, cuyas flores dan un aspecto más alegre al conjunto y claro no
podía faltar un librero enorme, atiborrado de libros cuyas espaldas forman un mosaico de colores.
Tan solo ver la puerta roja tras la cual se esconde este pequeño oasis, me hace sentir más serena.
Como si al cruzar el umbral, todas las tensiones y preocupaciones se disiparan. Antes de abrir la
puerta ya oía el fuego crujiendo en la chimenea, y las gotas de lluvia dando golpecitos regulares
contra el vidrio de las ventanas.

Alguien entra ahora y me ofrece una taza de chocolate caliente. Como estoy de espaldas a la
puerta, únicamente alcanzo a ver su mano fina depositando la bebida aromática en la mesita al lado
del sillón. Esta vez, hay unas galletas también. No intercambiamos palabras. No hacen falta. Antes de
salir, se pone detrás del sillón y me da un beso en la cabeza. Sé que respira la fragancia de mi pelo.
Me agrada eso. Me quedo un rato más, mirando las llamas mientras que saboreo el dulce chocolate
caliente. Inhalo el ambiente agradable de este lugar, de este momento antes de volver a salir por la
puerta roja.

***

Hoy me paseo por el centro de mi ciudad, es sábado, y el sol está de buen humor. En la
mayoría de los escaparates hay maniquíes vistiendo camisetas blancas con un gran signo de
porcentaje o la palabra “rebajas” pintados en ellas. Es el final de la temporada y pronto cambiarán
estos atuendos poco llamativos por faldas y blusas de la nueva colección. No necesito comprar ropa;
me voy por esa nueva novela que mi amiga Lulú me recomendó y que ahora está en nuestra librería.
Noto que hay un salón de té nuevo al lado de la librería. Hmmm, buena ubicación: compras un libro o
una revista y te pones a leer sorbiendo una rica bebida y disfrutando un pastelito.
Ya con mi nueva adquisición literaria en mano, entro el salón de té. Un hombre guapo y

joven me da la bienvenida con una enorme sonrisa, estas sonrisas como en los comerciales para
pasta dental. Ya sabes a lo que me refiero. Me pregunta dónde me quiero sentar. Observo el lugar y
me cuesta trabajo decidir. Las mesitas al lado de la ventana me parecen tentadoras, pero si quiero
leer, el pasaje de las personas en la calle me va a distraer. Alcanzo a ver un rincón al fondo del
establecimiento, un poco separado de lo demás. Hay un sillón verde que se parece a uno que
conozco. Al lado se encuentra una mesita que queda a la altura del apoyabrazos y la pared detrás
está cubierta con una estantería llena de libros. No hay chimenea, sin embargo, me parece ideal para
un momento de lectura y de relajación. Además, los pastelitos en el mostrador me hacen agua la
boca. Y tengo que probar el chocolate caliente.

Me instalo en este nuevo paraíso encontrado. Mientras que el dueño prepara mi pedido, me
dirijo al baño que se encuentra, como en todos lados, al fondo a la izquierda. Me quedo perpleja al
ver que la puerta es roja. ¡Roja!

Algo perturbada regreso al sillón. El joven deposita la bebida y el pastelito en la mesita. Me
fijo en sus manos finas. Se parecen… no… eso es demasiado.

Decido dejar de pensar en tantas “coincidencias” desestabilizantes. Tomo un respiro
profundo, abro el libro y tomo un sorbo del mejor chocolate caliente que haya probado.
De vuelta a casa, me siento sobre mi cama, cierro los ojos, y veo la puerta roja, la puerta
imaginaria que me da acceso a este cuarto imaginario, donde reina la paz y la tranquilidad. Es mi
refugio cada vez que siento el estrés apoderándose de mí, que mis músculos se crispan y se tuercen
inconscientemente, cuando el oxígeno ya no llega libremente a mi cerebro porque retengo mi
respiración. Esta vez, el propósito es otro.

Entro al cuarto y todo está igual que siempre: la lluvia, la chimenea, los libreros, el sillón,
todo. Y luego entra como siempre, con la taza de chocolate caliente. Ya puedo oler la dulce fragancia
que llena el cuarto.

Me dice “te amo” y reconozco la voz. No hace falta ver su sonrisa, sé que es esta sonrisa de
los comerciales para pasta de dientes…

Así sucede, la realidad crea una fantasía o ¿puede ser que la fantasía crea la realidad?

1 comentario en “La Puerta Roja”

  1. Bonito relato, podría ser el comienzo de tu nueva novela.
    Septiembre también tiene el mismo significado para mi, pero es también un preludio del otoño, una estación que me entristece y al mismo tiempo me gusta por los nuevos colores que la naturaleza nos trae.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MANEJAMOS LA INFORMACIÓN CON PRIVACIDAD

POLITICA DE PRIVACIDAD

De conformidad con lo establecido en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, Katrien De Moor pone a su disposición el siguiente aviso de privacidad:

Katrien De Moor, es responsable del uso y protección de sus datos personales, en este sentido y atendiendo las obligaciones legales establecidas en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, a través de este instrumento se informa a los titulares de los datos, la información que de ellos se recaba y los fines que se le darán a dicha información.

 

Además de lo anterior, informamos a usted que Katrien De Moor, tiene su domicilio en:

Résidence St. Georges

Chemin du Gué 6

Bâtiment A

01210 Ferney Voltaire (AIN)

Francia

Los datos personales que recabamos de usted serán utilizados para las siguientes finalidades, las cuales son necesarias para concretar nuestra relación con usted, así como para atender los servicios y/o pedidos que solicite:

  • Venta de libros
  • Envío de ebook
  • Envío de historias cortas
  • Envío de boletín informativo
  • Comunicar información acerca de eventos, webinars, entrevistas, noticias
  • Compartir información a través de un blog

Para llevar a cabo las finalidades descritas en el presente aviso de privacidad, utilizaremos los siguientes datos personales:

  • Nombre
  • Correo electrónico
  • País de procedencia
  • Asunto de interés
  • Mensaje compartido por el lector

 Por otra parte, informamos a usted, que sus datos personales no serán compartidos con ninguna autoridad, empresa, organización o persona distintas a nosotros y serán utilizados exclusivamente para los fines señalados.

Usted tiene en todo momento el derecho a conocer qué datos personales tenemos de usted, para qué los utilizamos y las condiciones del uso que les damos (Acceso). Asimismo, es su derecho solicitar la corrección de su información personal en caso de que esté desactualizada, sea inexacta o incompleta (Rectificación); de igual manera, tiene derecho a que su información se elimine de nuestros registros o bases de datos cuando considere que la misma no está siendo utilizada adecuadamente (Cancelación); así como también a oponerse al uso de sus datos personales para fines específicos (Oposición). Estos derechos se conocen como derechos ARCO.

Para el ejercicio de cualquiera de los derechos ARCO, se deberá presentar la solicitud respectiva a través del siguiente correo electrónico:

contacto@katdemoor.com

Lo anterior también servirá para conocer el procedimiento y requisitos para el ejercicio de los derechos ARCO, no obstante, la solicitud de ejercicio de estos derechos debe contener la siguiente información:

  • Nombre
  • Teléfono
  • Contenido o motivo de la solicitud
  • Firma

La respuesta a la solicitud se dará en el siguiente plazo: máximo 15 días hábiles, y se comunicará de la siguiente manera:

A través de correo electrónico contacto@katdemoor.com

A través del teléfono  +41 78 605 7446

Los datos de contacto de la persona o departamento de datos personales, que está a cargo de dar trámite a las solicitudes de derechos ARCO, son los siguientes:

  1. Nombre del responsable: Katrien De Moor
  2. Domicilio:

Résidence St. Georges

Chemin du Gué 6

Bâtiment A

01210 Ferney Voltaire (AIN)

Francia

  1. Teléfono: +41 78 605 7446
  2. Correo electrónico: contacto@katdemoor.com
  3. Otro medio de contacto: katdemoor.com

Cabe mencionar, que en cualquier momento usted puede revocar su consentimiento para el uso de sus datos personales. Del mismo modo, usted puede revocar el consentimiento que, en su caso, nos haya otorgado para el tratamiento de sus datos personales.

Asimismo, usted deberá considerar que para ciertos fines la revocación de su consentimiento implicará que no podamos seguir prestando el servicio que nos solicitó, o la conclusión de su relación con nosotros.

Para revocar el consentimiento que usted otorga en este acto o para limitar su divulgación, se deberá presentar la solicitud respectiva por escrito, mediante el envío de una carta o solicitud en formato libre a la siguiente dirección:

contacto@katdemoor.com

Del mismo modo, podrá solicitar la información para conocer el procedimiento y requisitos para la revocación del consentimiento, así como limitar el uso y divulgación de su información personal, sin embargo, estas solicitudes deberán contener la siguiente información:

  • Nombre
  • Teléfono
  • Contenido o motivo de la solicitud
  • Firma

La respuesta a la solicitud de revocación o limitación de divulgación de sus datos se dará a más tardar en el siguiente plazo: máximo 15 días hábiles, y se comunicará de la siguiente forma:

A través del correo electrónico: contacto@katdemoor.com

Nos reservamos el derecho a modificar o adaptar la presente Política de Privacidad en cualquier momento. Te recomendamos revisar la misma, y si te has registrado y accedes a tu cuenta o perfil, se te informará de las modificaciones. Usted puede solicitar información sobre si el mismo ha sufrido algún cambio a través del siguiente correo electrónico:

contacto@katdemoor.com

Recibe de manera gratuita una historia bellisima por tu suscripción.

LA ROSA BLANCA